EL
SUEÑO DEL CICLISTA
Nunca había destacado en su infancia y juventud como
un gran deportista, pero, aunque tarde, comenzó a
salir asiduamente a montar en bicicleta con su hermano y
amigos.
En
él se despertó una gran pasión que
le hizo comenzar a leer revistas de ciclismo, llegando a
crear un Club de ciclistas aficionados en su pueblo, con
los que programaba salidas los sábados y domingos,
en una larga temporada que sólo los rigores invernales
frenaban.
Pero
su pasión fue más allá, empezó
a montar en bici a diario, haciendo las etapas cada vez
más largas, aprovechando cualquier momento que le
permitía su trabajo en la fábrica de patatas.
Sus
cualidades innatas le hicieron destacar rápidamente
entre sus compañeros de salidas y comenzó
a ganar en las marchas cicloturistas en las que participaba.
Se había convertido en un caso único en el
ciclismo, pues a su edad (sobrepasaba los 40 años),
su estilo y potencia habían hecho que varios equipos
profesionales se interesaran por él, de modo que
acabó ingresando en uno de ellos. En su primera temporada
destacó en varias carreras nacionales cosechando
varios triunfos de etapa, hasta que una caída desafortunada
hizo que el líder del equipo no pudiera acudir al
Tour de Francia, por lo que fue llamado para completar el
conjunto.
En
el Tour, este ciclista revelación, prodigio del deporte
nacional sobresalió en las primeras etapas, llegando
a vencer en la contrarreloj y destacando incluso en la montaña.
Hoy
se corría la etapa reina del Tour y, convencido de
poder sentenciar la carrera en esta jornada, atacó
desde el primer puerto, yéndose sin que pudieran
seguirle la mayoría de los favoritos.
Unicamente
Amstrong había sido capaz de acompañarle hasta
la base del Alpe D´Huez, donde se encontraba la meta,
pero al llegar a las primeras rampas el valiente riazano
demarró con potencia y continuidad sacando de rueda
al norteamericano que se rendía ante el imponente
ataque del fiero ciclista.
Conforme
pasaban los Kilómetros, caían los minutos
que evidenciaban que iba a ser el ganador de la etapa y
obtener una ventaja suficiente para sentenciar el Tour de
Francia 2005. Ya tenía la meta a la vista, así
que se estiró el maillot, se incorporó sobre
su bicicleta, levantó los brazos y se dispuso a disfrutar
de su entrada triunfal ... de pronto se oyó: RING,
RING, RING, RINGGGGGG, desde el otro lado de la cama se
alzó una voz femenina que decía: “Antonio,
no lo oyes, ... levántate que son las siete y media
y tu hermano te espera para las ocho”.
Antonio,
confuso, se levantó y se fue al lavabo. Se miró
en el espejo y dijo: “¿Por qué no?”,
volvió a cerrar los ojos, levantó sus brazos
y sintió el éxito del triunfo, concretado
en los besos que le dieron en sus mejillas dos bellas azafatas
francesas a la vez que le entregaban un ramo de flores y
el leoncito de peluche.
El
ciclismo es así, y los sueños, sueños
son.
Con cariño para Antonio del Presi, al que no se le
ocurría ningún prólogo.
El
Presidente: Victor Cerezo Estremera.
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